¿Golpear para educar? El castigo corporal: Una relectura del libro de Proverbios- Parte 1

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Por Harold Segura

Violencia con niñosEl castigo corporal es común entre las personas que profesan la fe cristiana, sean católicas o evangélicas. Es una práctica generalizada que, en algunos casos, se argumenta con textos de la Biblia, en especial del libro de los Proverbios, donde se menciona «la vara de la disciplina» (Proverbios 22:15)[1].

Algunas comunidades cristianas enseñan el uso del castigo físico como principio divino. Ejemplo de lo anterior es el siguiente párrafo escrito por un líder espiritual: «Según la Escritura no hay otro camino para que la necedad sea desligada del corazón del muchacho, si no sólo la vara», y agrega que «la vara debe ser aplicada en el cuerpo físico de los hijos», pues «sólo alguien que no conoce a Dios y que no lee las Escrituras puede creer y decir que no es necesario que los hijos de Dios sean castigados físicamente». Y la argumentación se cierra con una sentencia contundente: «La Biblia entera nos muestra cómo los hombres de fe en algún punto de su vida fueron golpeados físicamente por Dios»[2].

Por lo general, los textos bíblicos que sirven como prueba se encuentran en el libro de los Proverbios, en el Antiguo Testamento. Los versículos más citados son los siguientes:

«En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, sólo garrotazos» (10:13).
«No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo» (13:24).
«Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza; no te hagas cómplice de su muerte.» (19:18).

 

«La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige» .)15 :22(
«No dejes de disciplinar al joven, que de unos cuantos azotes no se morirá. Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del sepulcro» (23:13-14).

 

«El látigo es para los caballos, el freno para los asnos, y el garrote para la espalda del necio». (26:3).
«La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre» (29:15).

Ante la insistencia de la prueba, vale indagar por su significado. ¿Cuando el libro de los Proverbios menciona la vara siempre y en todos los casos se refiere al castigo corporal? Siendo este uno de los libros sapienciales de la Biblia, ¿cuál es la filosofía educativa que promueve y cuál su concepto de sabiduría? Estas dos preguntan orientan el presente ejercicio de interpretación bíblica pastoral.

tora-de-700-a2525c32525b1osLa palabra vara, tal cual se usa en Proverbios, proviene del idioma hebreo antiguo. El término exacto es shébet [שׁבט] y algunas versiones de la Biblia en castellano lo traducen como «vara», «garrote», «palo», «rama» o «azote». Shébet es, de manera literal, «una vara para castigar, escribir, luchar, gobernar o andar». Su único significado no es el de un objeto de castigo o disciplina física. Por esta misma razón, en otras partes de la Biblia, se traduce como «báculo», «cayado» o «cetro», por ejemplo en Jueces 5:14, 2 Samuel 7:14, Job 9:34, Salmos 2:9, Salmos 89:32 y Isaías 9:4 entre otros.

Shébet es también, en otros casos, la vara de apoyo que llevan los viajeros, el bastón de los ancianos, el cayado que los pastores usan para guiar a sus ovejas o el cetro de autoridad de los gobernantes. Sólo en algunos casos es, de manera directa, una vara de castigo físico. Su traducción depende en gran parte del contexto inmediato, es decir, del tema central del pasaje o párrafo bíblico en el cual se encuentre esa palabra.

En el caso del conocido Salmo 23 se usa la misma palabra:

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara (shébet) y tu cayado me infundirán aliento».

En este caso, la vara y el cayado infunden aliento. El contexto inmediato en el cual se encuentra la vara es la declaración de confianza del salmista ante el cuidado amoroso del Señor; de ninguna manera se permite aquí una interpretación de la vara como forma de castigo.

En el caso de Proverbios, la mayoría de biblistas, tanto católicos como protestantes, están de acuerdo en traducir shébet como «vara» o «azote» debido a que el contexto de esos versículos es, sin duda, la disciplina aplicada a los necios. El 26:3, por ejemplo, dice:

«El látigo es para los caballos, el freno para los asnos, y el garrote para la espalda del necio».

Era, en aquel entonces, una práctica cultural y religiosamente aceptada.

En esta última acepción, la vara se aconseja para los adultos «faltos de juicio» (10:13). En otros casos la vara es aconsejada para la disciplina de los muchachos y muchachas (22:15; 29:15). La recomendación se ubica dentro de una serie de versículos que contienen una lección más amplia acerca de la educación integral. Este es el caso de Proverbios 29:15 situado en el contexto de 29:15-21 donde se enseña qué medios usar para contribuir al cambio de las hijas y los hijos[3]. La vara no es el instrumento exclusivo de corrección; es un recurso para los más obstinados y rebeldes. Obsérvese el texto y nótese de qué manera aparece la vara en el conjunto de diferentes opciones educativas:

15 La vara de la disciplina imparte sabiduría,
pero el hijo malcriado avergüenza a su madre.vara2m

16 Cuando prospera el impío, prospera el pecado, pero los justos presenciarán su caída.

17 Disciplina a tu hijo, y te traerá tranquilidad; te dará muchas satisfacciones.

18 Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son obedientes a la ley! 19 No sólo con palabras se corrige al siervo;

aunque entienda, no obedecerá.
20 ¿Te has fijado en los que hablan sin pensar?

¡Más se puede esperar de un necio que de gente así!

21 Quien consiente a su criado cuando éste es niño,

al final habrá de lamentarlo. (29:15-21).

Lo que se aconseja con mayor amplitud es educar por medio de la enseñanza de la profecía, de la Ley y de los dichos de los sabios, así como por el ejemplo de los justos. El modelo de los justos es la esperanza del pueblo.

La vara no es la enseñanza más relevante, mucho menos la prescripción exclusiva del libro de Proverbios. Afirmar lo anterior sería desconocer el propósito sapiencial del texto. Ya desde su inicio se enseña que el fin de la tarea formativa es la sabiduría: «Sabiduría ante todo, ¡adquiere sabiduría! Sobre todo lo que posees, ¡adquiere inteligencia!» (4:7). La sabiduría tiene que ver con la maduración humana integral dentro de la práctica de los valores de la fe en el Dios justo y solidario. Propósito que se cumple con la adecuada aplicación de la disciplina correctiva (…).

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[1] 1 Todas las citas bíblicas se han tomado de la Nueva Versión Internacional, NVI, Sociedad Bíblica Internacional, 1999.

[2] RHEMA, Ministerios, La disciplina para los hijos, en: http://www.1572-8.com/aa-company/iglesias/rhema/nuevo- rhema/semanario/30%20la%20disciplina%20para%20los%20hijos.pdf Sitio visitado el 22 de julio de 2008.

[3] Gilberto Gorgulho y Ana Flor Anderson, Proverbios, en: William R. Farmer (Director), Comentario Bíblico Internacional, Verbo Divino, Navarra, 2000, p.

 

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